El panorama general
Ucrania redobló en los últimos meses los ataques contra instalaciones de petróleo y gas rusas. Sostiene que el sector energético financia y alimenta directamente la invasión. Rusia, por su parte, continúa bombardeando infraestructura civil ucraniana con drones y misiles.
- En la última semana, Rusia lanzó más de 2.300 drones de ataque, casi 1.560 bombas guiadas y 108 misiles, según Volodímir Zelenski.
- Ucrania recibió un nuevo sistema de defensa antiaérea IRIS-T de Alemania.
Lo que no se dice
Rusia acusó a Ucrania de haber golpeado la central nuclear de Zaporiyia, la más grande de Europa, ocupada por Moscú desde 2022. Kiev lo niega rotundamente. La planta permanece cerca del frente de batalla y cualquier incidente allí eleva el riesgo de una catástrofe radiactiva.
Lo que cambia
Los ataques ucranianos alcanzaron al menos cuatro regiones rusas esta semana: Sarátov, Rostov, Kírov y Bélgorod. En Rostov, un depósito de combustible ardió tras ser alcanzado por restos de un dron, y se evacuaron viviendas cercanas. En Crimea, las autoridades anunciaron restricciones a la venta de gasolina, sin dar explicaciones.
Entre líneas
Los golpes ucranianos buscan forzar a Rusia a desviar recursos para proteger su infraestructura energética, a más de 700 kilómetros del frente. Al mismo tiempo, Moscú mantiene una presión constante con drones y bombas sobre ciudades ucranianas. La escalada mutua no muestra señales de desescalada.
La imagen completa
El ataque a la refinería de Sarátov —que produce diésel, gasolina y otros combustibles— es el último episodio de una guerra de desgaste donde la infraestructura crítica de ambos países es blanco legítimo para cada bando. Mientras Ucrania recibe nuevos sistemas de defensa, Rusia acelera su producción de drones. No hay indicios de que la dinámica vaya a cambiar en el corto plazo.