El trasfondo
Artan, elegido mejor árbitro de la Confederación Africana de Fútbol en 2025, iba a ser el primer somalí en arbitrar una Copa del Mundo. El gobierno estadounidense justificó la negativa alegando que el árbitro se asoció con "presuntos miembros de organizaciones terroristas". Un portavoz de la Fuerza de Tarea del Mundial en la Casa Blanca, Andrew Giuliani, afirmó que no admitirán a quienes se comuniquen con "actores maliciosos".
La reacción inmediata
Tras ser deportado a Estambul, Artan regresó a Mogadiscio el miércoles. En su país lo recibieron como héroe:
- Multitudes llenaron el estadio capitalino para vitorearlo, algo sin precedentes para un árbitro.
- Funcionarios del gobierno le entregaron flores y lo cubrieron con la bandera somalí.
- El ministro de Defensa destacó que Artan "ha elevado el nombre del pueblo somalí".
El árbitro declaró: "Solo soy un árbitro que intentaba vivir su sueño". Pero también prometió: "Asistiré al próximo Mundial".
Entre líneas
La decisión de EE. UU. se produce pese a que Somalia colabora con Washington en la lucha antiterrorista. Organismos de derechos humanos y el alto comisionado de la ONU, Volker Turk, pidieron un "repensar masivo" de las políticas migratorias estadounidenses, advirtiendo sobre perfiles raciales y vigilancia que podrían afectar el torneo.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, evitó confrontar al gobierno anfitrión: "No somos los reyes del mundo. La seguridad es primordial y hay que respetar las decisiones".
Qué sigue
Artan no podrá entrenar ni participar en el Mundial. La FIFA confirmó que el árbitro queda fuera del torneo. En Somalia, el rechazo popular crece, y el episodio añade presión diplomática sobre Washington justo antes del inicio del evento deportivo más grande del mundo.