El trasfondo
Líbano quedó envuelto en una guerra entre Israel, Estados Unidos e Irán el 2 de marzo de este año, cuando Hezbolá lanzó cohetes contra Israel en represalia por un ataque que mató al líder supremo iraní. Israel respondió con bombardeos y una invasión terrestre en el sur libanés.
El acuerdo de junio establece un "proceso recíproco y gradual" por el que el ejército libanés restablecerá su soberanía, pero la retirada definitiva de Israel depende de un desarme verificado de Hezbolá, que ya rechazó el pacto.
Lo que está en juego
- Soberanía libanesa: el despliegue en la zona piloto es el primer paso para que el Estado recupere el control de áreas que Hezbolá dominaba.
- Retorno de desplazados: miles de familias esperan volver a sus hogares, aunque el ejército pide no acercarse aún hasta que se estabilice la seguridad.
- Presión diplomática: el presidente libanés, Joseph Aoun, viajará a Washington para reunirse con Donald Trump, con la expectativa de que presione a Israel para que se retire del resto del sur y apoye al ejército libanés.
El dato clave
Más de 4.300 personas han muerto en Líbano desde el inicio del conflicto, incluidos casi 800 niños, mujeres y personal médico, según el Ministerio de Salud libanés. Del lado israelí, las autoridades reportan 37 soldados y 4 civiles fallecidos.
Qué sigue
El despliegue continuará en otras dos localidades designadas como zonas piloto. La retirada israelí se limita por ahora a esos puntos, mientras el acuerdo marco prevé una expansión gradual condicionada al desarme de Hezbolá. La reunión en Washington entre Aoun y Trump, prevista para esta semana, definirá el ritmo de los próximos pasos.