El panorama general
Macron llegó a Siria el lunes como el primer presidente de una potencia occidental en visitar el país tras el derrocamiento de Assad. Su visita busca sellar acuerdos de inversión y consolidar el levantamiento de sanciones que él mismo impulsó. Sin embargo, la violencia persiste:
- Hace menos de una semana, un atentado con bomba en un café dejó nueve muertos en Damasco.
- Los juicios contra altos cargos del antiguo régimen comenzaron hace pocas semanas, en un clima de alta tensión.
Las nuevas explosiones —sin reivindicación hasta ahora— encajan con el modus operandi del Estado Islámico, según fuentes de seguridad.
Entre líneas
Las autoridades sirias descartaron una amenaza directa contra Macron: los artefactos estaban fuera del perímetro de seguridad y estallaron cuando los equipos de desactivación trabajaban en ellos. Pero el hecho de que ocurrieran durante una visita tan simbólica subraya que el control del nuevo gobierno sobre Damasco no es absoluto.
Ningún grupo ha reclamado la autoría. La ausencia de reivindicación puede indicar ataques de células durmientes o acciones oportunistas, no necesariamente dirigidas contra el mandatario francés.
Lo que sabemos
- Dos explosiones: una bomba en un contenedor de basura y otra en un vehículo estacionado, a unos 200 metros del hotel Four Seasons.
- Heridos: 18 personas, entre ellas cuatro policías. No hay muertos reportados.
- Macron: ya había salido del hotel hacia el palacio presidencial; su convoy no escuchó las detonaciones.
- Agenda: continuó según lo previsto; el presidente francés firmará memorandos de entendimiento con Siria.
Qué sigue
Las fuerzas de seguridad sirias investigan el ataque mientras Macron concluye su visita y se dirige a una cumbre de la OTAN en Ankara. La pregunta que queda abierta es si estos incidentes afectarán el ritmo del restablecimiento de relaciones diplomáticas y la atracción de inversores extranjeros para la reconstrucción del país.