Cómo llegamos aquí
El arzobispo Sergio Abad ordenó una investigación interna tras recibir denuncias contra Francisco Salvador. El expediente incluyó testimonios de víctimas, declaraciones de testigos y conversaciones de WhatsApp del sacerdote.
La investigación formuló siete cargos:
- Relaciones adúlteras
- Insinuaciones sexuales reiteradas
- Conductas obsesivas y apremios físicos
- Comentarios inapropiados
- Trato irrespetuoso, despectivo y abusivo
- Violación del secreto de confesión
- Uso indebido de fondos parroquiales
El dato clave
Los chats revelados muestran mensajes explícitos enviados por el sacerdote a trabajadoras y feligresas. En uno, escribe: “Tú eres el postre, igual te tienta”. Otra víctima declaró que el religioso describía encuentros sexuales y enviaba videos íntimos cuando no obtenía respuesta.
Una denunciante relató que la secretaria del sacerdote presenció episodios de forcejeo en la oficina. Según su testimonio, el religioso no modificaba su conducta cuando ella entraba: “Ella simplemente decía ‘perdón Padrecito’ y salía”.
La otra cara
La defensa de Francisco Salvador, a cargo del abogado Simón Parada, calificó las denuncias como un “montaje”. Señaló que un peritaje concluyó que las acusaciones corresponden a conflictos previos dentro de la comunidad religiosa.
El exsacerdote presentó una apelación para revertir la sanción, que le impide ejercer funciones sacerdotales y acercarse a la parroquia durante diez años. Su defensa anunció que un obispo extranjero revisará el caso para garantizar un proceso imparcial.
Qué sigue
La Iglesia Ortodoxa ya presentó una denuncia penal ante la Fiscalía de Género Oriente por los hechos. La defensa de Salvador busca una revisión eclesiástica. El caso sigue abierto tanto en el ámbito canónico como en la justicia civil chilena.