Por qué importa
Khalil dedicó más de 25 años a proteger tortugas marinas en una de las costas más importantes del Mediterráneo oriental para su anidación. Su proyecto combinaba turismo ecológico, rescate de animales y educación ambiental, y se había convertido en un referente en Líbano. Su eliminación física marca una pérdida directa para la biodiversidad local y para las comunidades que dependen de estos ecosistemas.
El estado de las cosas
El ataque, ocurrido a principios de junio, alcanzó la vivienda de Khalil en la playa Mansouri. Su asistente, una mujer etíope, sufrió quemaduras pero se recupera.
- Khalil fundó en el año 2000 el santuario "Proyecto Casa Naranja", una posada ecológica que operaba frente al mar.
- Ella misma pintó la casa de naranja, el color nacional de los Países Bajos, país que la acogió durante la guerra civil libanesa (1975-1990).
- En su propiedad recibía voluntarios y turistas para limpiar la playa, monitorear nidos y liberar crías de tortuga boba y verde.
- Activistas y organizaciones como Green Southerners y Live Love Tyre la describen como una de las voces más respetadas en conservación marina en Líbano.
Khalil había regresado a Líbano de forma permanente tras un encuentro fortuito en 1999: vio una tortuga verde poner huevos en la playa de su familia. Ese momento cambió su vida y la llevó a crear el proyecto.
Entre líneas
El caso de Khalil no es aislado. Organizaciones ambientales locales señalaron que el ataque apuntó a un sitio conocido por su labor de conservación. Su muerte se suma a una lista de civiles y defensores del patrimonio natural afectados por la violencia. El blanco no fue militar ni estratégico: fue una casa dedicada a la protección de tortugas, lo que plantea preguntas sobre los límites de los ataques en zonas civiles.
Lo que dicen
Desde Green Southerners lamentaron que la muerte de Khalil "es un crudo recordatorio del devastador número de pérdidas que los ataques israelíes continúan causando en civiles, defensores del medioambiente y la herencia natural que buscaban proteger". Live Love Tyre agregó que "será recordada a través de un increíble legado" y que "a pesar de todo, Mona decidió quedarse y cuidar a las tortugas".
La BBC contactó al ejército israelí para obtener una respuesta, pero hasta el momento no hay declaración oficial.
La imagen completa
Mona Khalil construyó durante más de dos décadas un espacio donde la conservación, el turismo responsable y la memoria personal se entrelazaban. Su santuario, enclavado en una zona que Israel ha invadido y ocupado repetidamente, acogía a visitantes internacionales que debían coordinar su viaje con el ejército libanés. Su muerte deja un vacío en la protección de las tortugas marinas del Mediterráneo oriental y en la red de activistas que, pese a los riesgos, siguen defendiendo su entorno.