El estado de las cosas
- Ganador de la etapa: Tim Merlier (Soudal-Quick Step) se impuso al sprint, logrando su tercera victoria en este Tour y la sexta de su carrera.
- Lesionado: Fernando Gaviria, fractura de clavícula izquierda. Abandona la ronda gala.
- Clasificación general: Tadej Pogacar mantiene el liderato con más de tres minutos y medio sobre Jonas Vingegaard, sin cambios entre los favoritos.
El dato clave
La duodécima etapa (179 km entre Magny-Cours y Chalon-sur-Saône) fue una de las más agitadas del Tour. Aunque el recorrido parecía diseñado para un sprint masivo, el equipo Lidl-Trek lanzó múltiples ataques en los últimos 35 kilómetros, desordenando al pelotón y rompiendo los trenes de los velocistas. En ese contexto de caos, Merlier encontró un hueco y remontó desde atrás para superar a Olav Kooij (segundo) y Jasper Philipsen (tercero).
Cómo llegamos aquí
La etapa comenzó con una fuga solitaria de Baptiste Veistroffer, que luego fue alcanzada por tres corredores. Pero el control de Soudal y Alpecin mantuvo la diferencia dentro de límites manejables. La lluvia y el viento elevaron la tensión en el pelotón, y los equipos de los sprinters vigilaron cualquier intento de escapada. En los últimos kilómetros, los ataques constantes de Lidl-Trek (con Quinn Simmons, Mikkel Skjelmose y Mads Pedersen) impidieron que la carrera se encarrilara hacia un sprint ordenado.
Lo que dicen
Stefano Oldani, compañero de Gaviria en Caja Rural, relató el momento de la caída:
"He ido hablando con él desde el punto en el que se ha caído hasta el autobús y la verdad es que se encontraba bastante fastidiado. Se ha dado un golpe muy fuerte y me ha insistido mucho en que le dolía la clavícula."
Oldani explicó que dejó a Gaviria a falta de un kilómetro para la meta, en medio del caos. Cuando se giró, ya lo vio tirado en la carretera junto a dos ciclistas de Lotto.
Qué sigue
Con la fractura de clavícula, Gaviria se pierde el resto del Tour. Para los velocistas, esta etapa probablemente fue la última oportunidad de sprint masivo antes de que la carrera entre en los Vosgos. Merlier consolida su posición como el sprinter más exitoso de esta edición, mientras Philipsen suma otra frustración a su Tour maldito.