El dato clave
La final no solo rompió marcas históricas del fútbol, sino que también superó audiencias de otros deportes en EE.UU.:
- Fox (inglés): 38,9 millones de espectadores de promedio, con un pico de 51,7 millones entre las 17:45 y 18:00 ET, cuando España anotó el gol del triunfo.
- Telemundo y Peacock (español): 23,9 millones, un récord absoluto para una transmisión en español en el país.
- Comparación con otros eventos: El partido entre Inglaterra y México en octavos (45 millones) superó al séptimo juego de la Serie Mundial de béisbol (27 millones) y al quinto de las Finales de la NBA (25 millones).
Por qué importa
El Mundial 2026 fue el primero organizado en Norteamérica, con sedes en EE.UU., México y Canadá. Eso permitió que los partidos se transmitieran en horarios accesibles para la audiencia estadounidense, a diferencia de la edición de Catar 2022, que comenzaba a las 10 a.m. en la costa este. El torneo también mostró la capacidad del fútbol para competir con transmisiones deportivas tradicionales en el país, aunque la final aún quedó lejos de los 125,6 millones que reunió el Super Bowl.
Entre líneas
El crecimiento de la audiencia en español subraya el peso de la comunidad hispana en el consumo de fútbol en EE.UU. La transmisión de Telemundo y Peacock estableció un récord histórico para ese segmento, superando incluso los 23,2 millones del partido México-Inglaterra en octavos. Esto sugiere que el interés no se limitó a los aficionados angloparlantes, sino que abarcó a una base diversa de espectadores.
Los números que importan
- La final de 2026 tuvo un aumento del 143% en audiencia respecto a la de 2022.
- La transmisión de Fox por sí sola (38,9 millones) superó a todos los partidos de fútbol previos en inglés, incluido el Estados Unidos-Bélgica (33,1 millones) que había sido el récord anterior.
- El torneo completo fue el más visto en la historia de Telemundo, con un promedio de 6,3 millones de espectadores por partido, frente a 2,6 millones en 2022.
Lo que viene después
Estos números refuerzan la posición del fútbol como un deportivo en ascenso en EE.UU., de cara a la próxima Copa del Mundo que también se disputará en territorio norteamericano. Las cadenas televisivas y plataformas de streaming probablemente ajustarán sus estrategias de derechos y programación, anticipando una demanda sostenida.