El panorama general
La polémica ocurrió dos días antes del encuentro de octavos de final del Mundial 2026. El partido estaba programado para las 18:00 hora local (1:00 del lunes en Reino Unido). La FIFA quería moverlo al mediodía debido al riesgo de rayos e inundaciones en el Estadio Azteca, que alberga a más de 87.000 personas.
- Starmer instruyó a sus funcionarios a gestionar con la FIFA tras una alerta de la Federación Inglesa de Fútbol (FA).
- La canciller Yvette Cooper contactó al embajador británico en México para que los diplomáticos presionaran contra el cambio.
- El motivo: el nuevo horario habría dado menos tiempo a Inglaterra para aclimatarse a la altitud capitalina, lo que consideraban una ventaja para México.
Lo que no se dice
México tampoco quería el cambio. El técnico Javier Aguirre lo calificó como una "patada en el estómago" porque alteraba la logística y preparación de su equipo. Ambas selecciones se opusieron, pero la FIFA solo cedió tras más de cinco horas de incertidumbre.
Al final el partido se mantuvo en su horario original, pero la tormenta sí apareció y retrasó el inicio una hora. Inglaterra ganó 3-2 con un jugador expulsado y ahora enfrentará a Noruega en cuartos de final.
En el largo plazo
La intervención directa de un jefe de gobierno en un asunto deportivo es inusual. Starmer también había usado una legislación de emergencia la semana pasada para que los pubs ingleses pudieran abrir hasta tarde durante el partido. Esto refuerza la imagen de un gobierno que prioriza el apoyo a su selección, pero abre preguntas sobre los límites entre política y deporte.