El estado de las cosas
Los embajadores europeos fracasaron tras más de diez horas de negociaciones en Bruselas. Volverán a reunirse este jueves para intentar un acuerdo unánime. Grecia exige además una enmienda al paquete anterior de sanciones (el 19.º), que afecta a un gran armador griego.
Lo que está en juego
Si no hay consenso este jueves, el límite de precio del petróleo ruso saltará de 44,10 a 58 dólares por barril. El nuevo paquete también apunta a la flota fantasma, las criptomonedas y las empresas militares-industriales rusas. El veto griego podría derribar todo el plan.
Lo que dicen
- Grecia argumenta que la medida tendría un efecto limitado sobre Rusia, ya que el negocio pasaría a operadores ajenos a la UE.
- Señala que el transporte de gas desde el Ártico requiere una flota muy especializada y conocimiento técnico que pocas compañías poseen; restringirlo transferiría esos activos a terceros países.
- Atenas también teme represalias híbridas de Moscú: en mayo apareció un dron naval ucraniano con explosivos cerca de una isla griega, lo que elevó la preocupación por la seguridad de su industria marítima y turística.
Entre líneas
Grecia equilibra el respaldo a Ucrania con la defensa de sus sectores claves —la navegación y el turismo representan más de una cuarta parte de su economía—. Mientras tanto, la propia UE aumentó sus importaciones de gas ruso un 11% en la primera mitad de 2026, lo que resta peso moral a la propuesta.
Qué sigue
La Comisión Europea busca una salida para sortear el veto, posiblemente modificando el alcance de la restricción o creando exenciones. La decisión final dependerá de si Atenas obtiene concesiones en el paquete anterior. El reloj corre: el tope al petróleo expira mañana.