Por qué importa
El posible regreso de Hasina desafía directamente al actual sistema político y judicial de Bangladesh. Su partido, la Liga Awami, está prohibido y ella fue condenada por un tribunal especial. Si regresa, podría reavivar una fractura política que el país intenta superar.
El contexto
- Hasina gobernó durante 15 años hasta que fue derrocada por protestas estudiantiles en 2024, que dejaron cerca de 1.400 muertos según la ONU.
- Un año después, un tribunal internacional de crímenes la sentenció a muerte en ausencia por ordenar el uso de fuerza letal contra manifestantes.
- Su exilio en India ha sido cómodo, con servicios y seguridad de jefa de estado, según confirmó su hijo.
Entre líneas
La narrativa de Hasina, que culpa a una "campaña coordinada" de los opositores, contrasta con las investigaciones de la ONU y de analistas independientes. Estos señalan que la represión fue ordenada por su gobierno y ejecutada con violencia sistemática contra civiles.
Lo que dicen
- Hasina: "Pueden encarcelarme o matarme, pero debo volver con mi pueblo".
- Su hijo, Sajeeb Wazed, agradeció el trato respetuoso del gobierno de Narendra Modi.
- India se distanció del evento: no lo organizó ni respalda las opiniones expresadas por Hasina.
Qué sigue
- Hasina dijo que anunciará la fecha exacta "cuando llegue el momento", pero quiere que sea en diciembre.
- El gobierno de Bangladesh ha advertido que probablemente será detenida apenas llegue.
- India mantiene que la solicitud de extradición presentada por Dhaka está en revisión legal.
La imagen completa
El regreso de Hasina es un movimiento arriesgado y simbólico. Si vuelve, se enfrentará a un sistema judicial que ya la condenó, pero también podría movilizar a sus seguidores en un país que aún procesa las heridas de la revuelta. La relación entre India y Bangladesh, mientras tanto, sigue en equilibrio, con ambos países intentando normalizar los lazos sin ceder en sus posiciones.