Por qué importa
La cumbre Trump-Xi en Pekín mejoró el clima bilateral, pero dejó dudas sobre el respaldo de EE.UU. a Taiwán. Hegseth no mencionó a la isla en su intervención, a diferencia del año pasado cuando denunció el acoso militar chino contra Taiwán.
Este silencio, sumado a que Trump llamó a las ventas de armas a Taiwán “una ficha de negociación”, ha generado incertidumbre entre los aliados asiáticos.
Entre líneas
El discurso de Hegseth tuvo un marcado contraste con el de 2025:
- Año pasado: llamó a China la “principal amenaza”, mencionó repetidamente a Taiwán y dijo que Xi ordenó atacar la isla para 2027.
- Este año: no describió a China como amenaza, evitó el tema taiwanés y afirmó que las relaciones bilaterales están “mejor que en muchos años”.
El mensaje central se mantiene: EE.UU. busca un “equilibrio de poder” en el Pacífico que evite la hegemonía de cualquier país.
Lo que dicen
Analistas presentes en la cumbre señalaron que el discurso careció de sustancia sobre temas clave.
“Fue muy liviano en contenido” — Ankit Panda, investigador del Carnegie Endowment, en referencia a la falta de claridad sobre Taiwán e Irán.
China, por segundo año consecutivo, envió solo expertos militares y académicos, no a su ministro de Defensa. Esto indica que Pekín aún no normaliza el contacto de alto nivel en este foro.
Qué sigue
Se espera que Hegseth use las reuniones bilaterales al margen del Diálogo para presionar a los aliados asiáticos a aumentar su gasto militar. El mensaje es claro: Washington no absorberá solo el costo de contener a China.
La ausencia de un pronunciamiento firme sobre Taiwán también abre la puerta a nuevas negociaciones entre Trump y Xi, en un momento donde las ventas de armas a la isla están pausadas por el conflicto en Irán.