Henríquez, del Centro Democrático, no fue el candidato apoyado por De la Espriella para presidir el Senado, pero ofreció un discurso conciliador y mencionó problemas como la crisis de salud, la inseguridad y la situación fiscal. Su partido había competido con el del mandatario por el control de la Cámara Alta; aun así, destacó la legitimidad del nuevo gobierno.
La advertencia plantea un límite al estilo de gobierno de De la Espriella: gobernar con pluralismo y sin imponer una voz oficial, según Henríquez. Ahora se espera que el nuevo presidente convoque a los sectores para enfrentar los retos, incluida las elecciones del próximo año.