Lo que sabemos
- Delitos probados: dos violaciones ocurridas en diciembre de 2018 (en el sótano de la residencia real de Skaugum) y en marzo de 2024 (en una fiesta en Oslo). En ambos casos, las víctimas dormían y no podían resistirse, según videos presentados como evidencia.
- Absolución parcial: el tribunal lo absolvió de otras dos acusaciones de violación por dudas razonables en los testimonios y pruebas.
- Condenas adicionales: maltrato a una expareja, amenazas, infracciones de tráfico y transporte de 3,5 kg de marihuana.
- Indemnizaciones: deberá pagar compensaciones a las víctimas, con montos entre 100.000 y 200.000 coronas noruegas.
El panorama general
La fiscalía pidió 7 años y 7 meses de prisión. La defensa buscaba la absolución de las violaciones y un máximo de 18 meses por los delitos admitidos. El tribunal impuso una pena intermedia, muy por debajo del máximo posible de 16 años.
Los abogados de Høiby anunciaron que apelarán las condenas por violación y maltrato. También solicitarán su liberación temporal durante el proceso de apelación. El acusado enfrentaba 40 cargos en total, incluyendo delitos sexuales, violencia, amenazas y narcóticos.
El dato clave
El juicio reveló más de 800 mensajes electrónicos y videos grabados por el propio Høiby. Durante el proceso, declaró: "Soy conocido sobre todo como el hijo de mi madre, no por otra cosa. Eso se ha traducido en mucho sexo, muchas drogas y mucho alcohol".
El estado de las cosas
- Apoyo a la monarquía: una encuesta de febrero registró que el respaldo cayó a 60%, el mínimo histórico. En mayo subió levemente a 64%.
- Salud de la princesa: Mette-Marit padece fibrosis pulmonar y necesita un trasplante. Un tribunal rechazó liberar a Høiby para visitarla antes del veredicto.
- Escándalos previos: la princesa enfrentó críticas por su contacto pasado con el delincuente sexual Jeffrey Epstein.
Lo que no se dice
El veredicto llega en un momento frágil para la familia real: la salud de la princesa suma presión a una institución que ya perdía apoyo. La condena no involucra oficialmente a la Casa Real, pero expuso públicamente sus dinámicas internas durante el juicio.
El fiscal Sturla Henriksbo calificó la sentencia como "una victoria para el sistema judicial" y afirmó que demuestra que "nadie está por encima de la ley". La Casa Real declinó hacer comentarios.