Lo que está en juego
Magyar considera a Sulyok un obstáculo para desmontar el sistema construido por Orbán en 16 años. Como presidente, Sulyok puede enviar leyes al tribunal constitucional, lo que retrasaría reformas clave.
Además, el conflicto amenaza la liberación de 16.400 millones de euros en fondos europeos congelados por el retroceso democrático bajo Orbán. La UE condicionó esos fondos a reformas que el nuevo gobierno ya inició.
Entre líneas
Magyar califica a Sulyok de "títere de Orbán" y sostiene que no defendió la unidad nacional. Sulyok, por su parte, asegura que cumplirá su mandato de cinco años y advierte que la crisis daña la imagen de la democracia húngara.
El partido de Orbán, Fidesz, tacha el ultimátum de "ilegal". El pulso no es solo institucional: revela la estrategia de Magyar para purgar el Estado de figuras afines al antiguo régimen.
Qué sigue
- Magyar presentará hoy a sus diputados una propuesta de enmienda constitucional.
- El proceso legislativo tomará aproximadamente un mes.
- La enmienda no será una ley a medida para Sulyok, sino un marco que permita remover a otros altos cargos.
- Magyar también evalúa instaurar la elección directa del presidente.
Mientras tanto, Sulyok reiteró su negativa a renunciar, lo que alarga la tensión entre los poderes ejecutivo y presidencial.