Pourrain reside legalmente en Estados Unidos desde hace siete años, con visa de trabajo vigente y un caso de asilo pendiente, según su familia y su abogada. Su detención ocurre tras una directriz del Departamento de Seguridad Nacional que ordena a agentes migratorios actuar en aeropuertos incluso en vuelos domésticos.
La familia denuncia que Pourrain es presionado para firmar su deportación, mientras su abogada intenta garantizar sus derechos. No se ha informado de una resolución inmediata; se espera que sea trasladado a un centro de detención civil, aunque el ICE no ha precisado plazos.