El iceberg permaneció atrapado en el fiordo helado de Ilulissat, declarado Patrimonio Mundial, donde perdió estabilidad por el derretimiento desigual. Tras 55 minutos en movimiento, la masa se inclinó abruptamente, se dividió y expuso su base de color azul brillante.
El evento evidencia el riesgo que representan las masas de hielo atascadas cerca de zonas habitadas, capaces de generar potentes olas locales. Plataformas como AfarTV habían advertido sobre la vulnerabilidad de estos témpanos ante el desplazamiento de su centro de gravedad.