Por qué importa
- Infantino enfrenta el momento más débil de su gestión. Perdió respaldo interno tras una iniciativa que algunos dirigentes calificaron de "chantaje".
- La relación con Trump, forjada durante el Mundial 2026, es el único apoyo político visible que le queda. El presidente de EE.UU. recibió el Premio de la Paz de la FIFA en 2025.
- De no sostenerse en el cargo, la estabilidad de la FIFA quedaría expuesta a una lucha de poder entre confederaciones y posibles candidatos alternativos.
Entre líneas
Las fuentes del New York Post indican que Infantino se siente "aislado" y buscó llamar a Trump en repetidas ocasiones sin obtener respuesta. El vínculo directo no se concretó. En cambio, el dirigente habría intentado agendar una conversación con Marco Rubio para el lunes 3 de agosto, pero el Departamento de Estado desmintió oficialmente que ese encuentro estuviera previsto.
Una fuente cercana a Trump citada por The Telegraph aseguró que el mandatario hará "todo lo posible" por ayudar a Infantino, aunque no detalló acciones concretas. El tono de las declaraciones sugiere respaldo retórico más que un involucramiento diplomático activo.
Lo que dicen
- Departamento de Estado de EE.UU.: Dylan Johnson, subsecretario para Asuntos Públicos Globales, negó en redes sociales que haya una reunión entre Rubio e Infantino.
- FIFA: no emitió comentarios sobre los reportes.
- Voces internas: varios altos directivos de la FIFA indicaron sentirse "engañados" por la forma en que el presidente manejó el proyecto de privatización.
Qué sigue
Infantino buscará reconstruir alianzas con confederaciones antes de la asamblea clave de septiembre, donde se decidirá el futuro de su presidencia. El plazo del 19 de septiembre que él mismo fijó para aprobar el plan ahora es una fecha crítica para su continuidad. Sin el respaldo de Trump —al menos como muestra de poder— su posición sigue siendo frágil.