Cómo llegamos aquí
- 9 de junio: Una adolescente y su padre denuncian a Duffey, entrenador de baloncesto, por tocaciones inapropiadas durante viajes del equipo. Duffey huye y se convierte en prófugo.
- 10 de junio: Gilson solicita una orden de protección de emergencia contra su esposo. Alega que él posee un arma y ha amenazado con suicidarse. El tribunal extiende la orden hasta el 24 de agosto.
- 11 de julio: Gilson publica un TikTok donde escribe: “Preparándome para cuando Netflix estrene un documental sobre mi futuro exmarido, de quien acabo de enterarme que es un pedófilo”. Añade “Ojalá estuviera bromeando”.
- 23 de julio: Duffey viola la orden de alejamiento, entra a la casa y dispara contra Gilson. Luego se quita la vida. Uno de los hijos de la influencer encuentra a ambos sin vida y pide ayuda a una vecina, quien alerta a la policía.
El estado de las cosas
La policía de Owasso investiga el caso como homicidio seguido de suicidio. Los investigadores confirmaron que Duffey disparó primero contra Gilson y luego contra sí mismo. El hijo que encontró los cuerpos llamó al 911 alrededor de las 11:15 p.m. del jueves, tras escuchar los disparos.
La denuncia de abuso contra Duffey involucraba a una menor de 15 años, y la investigación pasó a la Fiscalía Federal porque los hechos ocurrieron en territorio de la tribu Osage —de la que Duffey era miembro—. Las autoridades señalaron que el entrenador había tenido conductas similares en múltiples jurisdicciones y estados.
Entre líneas
Gilson ya había solicitado dos órdenes de protección contra Duffey en 2021, pero ambas fueron desestimadas porque ella no se presentó a las audiencias. Ese historial, sumado a la vulneración de la orden vigente, muestra fallas recurrentes en el sistema de protección para víctimas de violencia doméstica.
La exposición pública del caso en TikTok no impidió el ataque; al contrario, pudo haber acelerado la represalia. La publicación del 11 de julio se enmarcaba en una tendencia viral que simula entrevistas para documentales, pero Gilson insistió en que no era una broma. Dos semanas después, la amenaza se concretó.
La imagen completa
El feminicidio de Sara Gilson se suma a una larga lista de casos donde una orden de alejamiento no detiene al agresor. También plantea preguntas sobre la seguridad de quienes denuncian delitos graves en redes sociales: la visibilidad puede exponerlas a un riesgo inmediato sin que las autoridades puedan garantizar su protección. La investigación penal contra Duffey por abuso infantil continúa, ahora sin sospechoso vivo.