Cómo llegamos aquí
Bertazzo acompañaba a una alumna con licencia de piloto privado pero poca experiencia. La escuela Flying Parrot lo consideraba un vuelo de reentrenamiento.
- Durante el vuelo, el instructor pidió a la alumna que mantuviera el control.
- Se quitó los auriculares, dejó su celular, se desabrochó el cinturón, abrió la puerta y se lanzó a unos 250 metros de altura.
- Sus últimas palabras fueron: “Vos sabés lo que tenés que hacer”.
La alumna envió un mensaje a la escuela, controló el avión y aterrizó. Minutos después, el equipo de la escuela encontró el cuerpo de Bertazzo en un campo rural al sur de Toledo, Córdoba.
Lo que no se dice
El dueño de la escuela declaró que nada hacía prever la decisión. Bertazzo llegó saludando con normalidad, había volado con otro alumno antes y se mostró como siempre.
Sin embargo, el director de la escuela confirmó a Clarín que Bertazzo había acudido a un instituto neuropsiquiátrico, pero “nadie sabía de ese tema, solo la familia”. El dato sugiere que el instructor enfrentaba problemas de salud mental no compartidos con su entorno laboral.
Qué sigue
La Justicia Federal de Córdoba investiga el caso. Las diligencias apuntan a reconstruir la secuencia exacta del salto y determinar la causa de la muerte.
La escuela Flying Parrot, donde Bertazzo trabajaba hace más de diez años y donde también se formó como piloto comercial, colabora con la investigación. No se han reportado otras medidas o suspensiones de actividades.
El trasfondo
Bertazzo desarrolló parte de su carrera en Chile. Llevaba cuatro años como instructor en la misma escuela. Su muerte, ocurrida durante una clase con una estudiante, ha generado conmoción en el ambiente aeronáutico argentino, donde casos de suicidio en pleno vuelo son extremadamente raros.