Cómo llegamos aquí
Irán planeó originalmente su base de entrenamiento en Tucson, Arizona, pero en mayo la trasladó a Tijuana, México, para evitar problemas de visas.
- 11 funcionarios de la federación iraní no obtuvieron entrada a EE.UU. para los partidos de grupo.
- El equipo solo podía ingresar a EE.UU. un día antes de cada partido y debía regresar a México inmediatamente después.
Mullin acusó a la delegación iraní de intentar introducir a una persona vinculada al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, algo que la Federación Iraní calificó como “falso, fabricado y completamente infundado”.
Entre líneas
La salida de Irán se definió por un gol anulado por fuera de juego milimétrico ante Egipto en el último partido del grupo. De haber ganado, habría pasado a octavos de final.
El equipo dejó una nota manuscrita dirigida al pueblo de México, donde agradeció la hospitalidad y planteó: “¿Compitieron todos los equipos realmente en igualdad de condiciones?”. La carta señala que el verdadero anfitrión no es solo quien construye estadios, sino quien ofrece respeto, humanidad y dignidad.
Lo que dicen
Mullin declaró: “Estoy contento de que se hayan ido y no vuelvan. Cuando pudimos revocar sus visas y ordenarles salir de EE.UU., tal vez canté una canción o bailé un poco”.
La Federación Iraní calificó los comentarios de “mezquinos” y afirmó que refuerzan la percepción de trato desigual. El técnico iraní, Amir Ghalenoei, dijo que su equipo fue el “más oprimido” del Mundial.
El panorama general
El caso ilustra cómo las relaciones diplomáticas pueden afectar la logística de un evento deportivo global. Aunque la FIFA establece normas para todos los equipos, las restricciones de visado y las decisiones de seguridad nacional terminaron condicionando la experiencia iraní. La eliminación por diferencia de goles, junto con el gol anulado, hacen que las quejas sobre el “sentido de justicia” no sean solo políticas, sino también deportivas.