El trasfondo
El caso de los Oath Keepers era uno de los más graves derivados del ataque. Jurados habían declarado culpables a Rhodes y a cinco cómplices de conspirar para impedir por la fuerza la transferencia pacífica del poder presidencial.
- Rhodes recibió una condena de 18 años de prisión.
- Otros miembros del grupo y de los Proud Boys también fueron condenados por conspiración sediciosa.
- Trump perdonó a casi 1.600 personas imputadas por el asalto; estos ocho acusados no recibieron indulto completo, pero el Departamento de Justicia pidió anular sus condenas en abril pasado.
Lo que dice el juez
Mehta criticó con dureza la decisión del gobierno, pero reconoció que no tenía otra opción legal que aceptarla. En su fallo escribió que el epílogo de este caso “disminuye la gravedad de aquel día, denigra el trabajo de fiscales y policías que lograron estas condenas, y excusa actos delictivos que hicieron tambalear un pilar de siglos de nuestra democracia”.
Entre líneas
La desestimación ocurre sin que se haya reformado el delito de conspiración sediciosa ni se hayan establecido nuevas barreras legales contra intentos similares de subvertir el poder. Al cerrar el último proceso penal, el sistema judicial estadounidense no genera un precedente vinculante que disuada futuros ataques contra instituciones democráticas. Queda abierta la discusión sobre si esta decisión normaliza el uso de la fuerza para impugnar resultados electorales.
Qué sigue
Trump ha propuesto compensar económicamente a los involucrados en el asalto mediante un fondo de 1.776 millones de dólares, iniciativa que enfrenta resistencia bipartidista en el Congreso. El presidente dijo que el fondo parece descartado, pero críticos advierten que el gobierno mantiene su respaldo público a los acusados. No hay nuevos procesos penales previstos por los hechos del 6 de enero.