El estado de las cosas
La mujer caminaba hacia las cajas cuando pisó un derrame de detergente líquido. El piso no tenía señalización ni personal resguardando el sector. La lesión requirió atención médica y rehabilitación.
El juez Ricardo Cortés Cortés rechazó los argumentos de la empresa, que intentó calificar el accidente como caso fortuito o atribuir imprudencia a la víctima. El fallo señala que la compañía debió mantener supervisión frecuente en el pasillo de productos de limpieza, por tratarse de un líquido viscoso que provoca resbalamientos.
Los números que importan
- Daño emergente: $2.085.389, correspondientes a gastos médicos, exámenes y medicamentos.
- Daño moral: $10.000.000, por el sufrimiento físico y psicológico de la lesión.
Entre líneas
El tribunal valoró que la propia empresa reconoció previamente la necesidad de los tratamientos médicos ante reclamos presentados en el SERNAC. Ese antecedente debilitó su defensa.
El fallo también descartó que la clienta se hubiera expuesto voluntariamente al riesgo. La responsabilidad recae exclusivamente en la falta de medidas del local para prevenir accidentes previsibles.
La imagen completa
La sentencia refuerza la obligación de los supermercados de mantener condiciones seguras para sus clientes, especialmente en áreas con productos que generan riesgo de caídas. No se trata de un hecho aislado: los derrames en pasillos son un problema recurrente que los establecimientos deben gestionar de forma activa, no reactiva.