El estado de las cosas
- Le Pen recorrió el mercado de La Flèche entre vítores de simpatizantes (“¡Marine, presidenta!”) y abucheos de detractores (“¡Devuelve el dinero!”, “¡A la cárcel!”).
- La apelación ante el Tribunal de Casación frena la ejecución del brazalete electrónico mientras se resuelve, un proceso que demorará entre ocho meses y un año.
- Si el fallo llega antes de las elecciones, Le Pen podría tener que usar el dispositivo durante la campaña.
Lo que dicen
- “La decisión está en manos de los votantes”, declaró Le Pen, quien calificó las protestas de sus oponentes como “un obstáculo a la democracia”.
- Manifestantes de La Francia Insumisa mostraron carteles con “¡Culpable!” y la acusaron de dilatar el proceso judicial.
- Partidos rivales critican que se presente pese a una condena firme por malversar 2,8 millones de euros de fondos del Parlamento Europeo.
El dato clave
La condena original (marzo de 2025) la inhabilitaba para cargos públicos; el tribunal de apelación redujo la inhabilitación a un plazo ya cumplido, pero le impuso un año de prisión domiciliaria con brazalete. Le Pen evitó esa medida al apelar.
Qué sigue
- El Tribunal de Casación deberá pronunciarse sobre el fondo legal de la condena. Mientras tanto, LePen hace campaña con normalidad.
- Su delfín Jordan Bardella la acompaña en el lanzamiento; si el brazalete llegara a aplicarse, él podría asumir el liderazgo electoral.