El panorama general
La petición de los líderes supone un giro en la estrategia comercial europea: pasa de depender casi exclusivamente del diálogo a preparar herramientas concretas para forzar la diversificación de cadenas de suministro. El objetivo es reducir la dependencia de China en sectores críticos, sin romper relaciones comerciales.
Entre líneas
Detrás del consenso público hay diferencias entre los Estados miembros:
- Francia y Países Bajos impulsaron la petición de medidas más duras.
- Alemania e Italia no se oponen a que la Comisión actúe.
- España, en cambio, se muestra reticente. El presidente Pedro Sánchez pidió "tender puentes" y evitar un enfrentamiento: "Europa lo que necesita son amigos", declaró a su llegada a la cumbre.
El instrumento de diversificación, según von der Leyen, no apuntará a un país específico. Su objetivo es obligar a las empresas de ciertos sectores a reducir la concentración de sus proveedores críticos en uno o dos países, para evitar puntos de estrangulamiento que puedan ser utilizados como presión política.
Qué sigue
La Comisión aún no ha fijado una fecha para presentar las nuevas propuestas, pero varios funcionarios apuntan al discurso sobre el Estado de la Unión, que von der Leyen pronunciará en septiembre, como la ocasión más probable.
Mientras tanto, el Consejo Europeo dejó claro que el diálogo con China debe "dar resultados concretos". El presidente del Consejo, António Costa, resumió la postura: "No podemos seguir planteando estos problemas sin obtener resultados".