Por qué importa
Zambada, de 76 años, fue uno de los narcotraficantes más poderosos y escurridizos del mundo. Operó durante casi cuatro décadas mientras el Cártel de Sinaloa inundaba Estados Unidos con cocaína, fentanilo y metanfetaminas. Su captura en julio de 2024, tras ser engañado y entregado por un hijo de El Chapo, desató una guerra interna en el cártel que ha dejado cientos de muertos y desaparecidos en Sinaloa.
El estado de las cosas
- Zambada se declaró culpable en agosto de 2025 a cambio de que la fiscalía no pidiera la pena de muerte. Aceptó cargos por asociación ilícita y crimen organizado, reconociendo 85 delitos subyacentes.
- El tribunal ordenó el decomiso récord de 15.000 millones de dólares en bienes.
- Antes de la sentencia, Zambada leyó una carta en español en la que se disculpó con las víctimas e instó a los jóvenes a “elegir un camino diferente”.
Lo que no se dice
La defensa pidió que Zambada sea enviado a una prisión con atención médica, argumentando su deterioro cognitivo y otras patologías. El juez no hizo una recomendación oficial, pero solicitó que se considere su salud. La fiscalía, en cambio, presionó para que sea trasladado al centro de aislamiento extremo de Colorado donde está El Chapo, alegando que aún cuenta con “leales” fuera de la cárcel.
Qué sigue
La Oficina Federal de Prisiones decidirá la cárcel donde cumplirá la condena. Zambada busca evitar el régimen de aislamiento que enfrenta su exsocio. Mientras tanto, la guerra intestina del Cártel de Sinaloa continúa, sin que el liderazgo de la organización se haya estabilizado tras su captura.