Por qué importa
Chile enfrenta una prolongada sequía que ha afectado el suministro de agua, la agricultura y la generación de energía. Un invierno con lluvias abundantes podría aliviar esa presión, pero también implica riesgos de desbordes de ríos, aluviones y daños en infraestructura si las precipitaciones son muy intensas.
El estado de las cosas
La DMC proyecta que El Niño se intensificará durante el trimestre julio-agosto-septiembre, y podría volverse "muy intenso" hacia la primavera. Algunos datos clave:
- La temperatura superficial del mar en el Pacífico ecuatorial muestra una anomalía de +0,9 °C. Cerca de la costa sudamericana, la anomalía llega a +1,8 °C.
- Los modelos climáticos internacionales estiman un 63% de probabilidad de que El Niño alcance una categoría intensa (anomalías sobre +2,0 °C) entre noviembre de 2026 y enero de 2027.
- Para Santiago, en la estación Quinta Normal, se esperan más de 150 milímetros de lluvia acumulada entre julio y septiembre. En Puerto Montt, la proyección es de 503 milímetros en el mismo período.
El dato clave
El meteorólogo Matías Pino indicó que las lluvias no han llegado aún porque "faltan las teleconexiones que favorecen los sistemas frontales, ríos atmosféricos o patrones de humedad". El anticiclón del Pacífico, que bloquea el paso de tormentas, "no ha mostrado aún un debilitamiento", explicó.
Lo que viene después
Se espera que las precipitaciones aumenten gradualmente durante julio, empiecen con fuerza desde agosto y se extiendan hasta la primavera. Las temperaturas, tanto mínimas como máximas, también se proyectan más cálidas que el promedio histórico en el mismo período.