Cómo llegamos aquí
Guerrero construyó el Tren de Aragua desde la cárcel de Tocorón, donde operó como “pran” desde 2013. Se fugó en 2023 durante un operativo policial, y desde entonces Washington y Caracas intensificaron la persecución conjunta.
La banda se expandió por Colombia, Perú, Chile, Ecuador, Brasil, Bolivia, Panamá y Estados Unidos. En Chile, investigadores detectaron su ingreso entre 2018 y 2019, y hoy está presente en 14 de las 16 regiones.
Los números que importan
- Líderes abatidos: solo Héctor Guerrero. Su muerte fue confirmada por Donald Trump y la presidenta encargada Delcy Rodríguez.
- Prófugos buscados por el FBI: dos cabecillas de alto rango:
- Yohan José Romero, alias “Johan Petrica” o “El Johan”. Ofrecen US$4 millones por su paradero. Se le considera segundo al mando y operaba en zonas mineras de Venezuela.
- Giovanny Vicente Mosquera, alias “El Giovanny” o “El Viejo”. Recompensa de US$5 millones.
- Operación Tokio: el 2 de junio, un golpe en Chile desbarató una red de lavado de activos por US$85 millones, con 17 detenidos, entre ellos ejecutivos bancarios.
Lo que no se dice
La muerte de Guerrero no elimina al Tren de Aragua. La organización tiene mecanismos de rearticulación y células semiautónomas que ya operaban sin su mando directo. Desde el primer gran operativo en 2022, las jefaturas han sido reemplazadas por nuevos cabecillas.
Organizaciones locales piden transparencia sobre el operativo militar en Bolívar, mientras la cooperación entre Venezuela y EE.UU. se consolida bajo la nueva Ley de Minas que permite inversión extranjera en la región donde ocurrió el ataque.
En el largo plazo
La captura o muerte de los prófugos Petrica y Giovanny determinará el nivel real de desarticulación. Mientras tanto, las células en Chile y otros países continúan activas, adaptando sus operaciones a la ausencia del líder histórico.