Cómo llegamos aquí
El incidente ocurrió durante el verano de 2024 en el norte de Ontario. El niño se sacó al murciélago de un manotazo y su padre lo atrapó y liberó al exterior. Como el animal no mostraba comportamiento errático y el menor no tenía heridas visibles, la familia descartó ir al médico.
Diecinueve días después, el niño comenzó con hormigueo y entumecimiento facial. Acudió a emergencias y fue diagnosticado erróneamente primero con parálisis de Bell y luego con gingivoestomatitis herpética. Su estado empeoró rápidamente:
- Fiebre de 39°C
- Dificultad para tragar
- Confusión y alucinaciones visuales
- Parálisis facial y debilidad motriz
Fue ingresado a cuidados intensivos, intubado y conectado a respiración artificial. Una prueba PCR confirmó la variante del virus de la rabia de murciélago. Falleció 17 días después de su hospitalización.
El dato clave
Las mordeduras de murciélago pueden ser indetectables. Sus dientes son muy pequeños y no siempre dejan marcas visibles. Por eso las autoridades sanitarias recomiendan buscar atención médica inmediata ante cualquier contacto directo con un murciélago, aunque no se vea una herida.
La profilaxis postexposición (limpieza, inmunoglobulina y vacuna antirrábica) puede prevenir la enfermedad si se administra antes de que aparezcan los síntomas. Una vez que los síntomas se manifiestan, la rabia es prácticamente siempre mortal.
Lo que dicen
Los médicos de la Universidad de Manitoba que documentaron el caso en el Canadian Medical Association Journal advierten que "cualquier contacto humano directo con un murciélago se considera de alto riesgo". El estudio fue publicado con el consentimiento de los padres para alertar a la población.
En Canadá solo se han registrado 28 casos humanos de rabia desde 1924. Este es el primero adquirido localmente en Ontario desde 1967.
Lo que cambia
Este caso refuerza la necesidad de campañas de información pública sobre el riesgo real de los murciélagos como reservorios del virus de la rabia, especialmente en regiones donde el contacto con estos animales es posible en entornos rurales o de cabañas. La falta de marcas visibles no debe interpretarse como ausencia de riesgo.