Por qué importa
El Niño altera los patrones de viento y lluvia a nivel global. Sobre un planeta que ya se calienta por la quema de combustibles fósiles, este episodio amplifica el riesgo de fenómenos extremos como sequías, inundaciones y olas de calor, con consecuencias directas en la agricultura, los recursos hídricos y la economía.
Lo que sabemos
- NOAA detectó un aumento rápido de la temperatura en el Pacífico central y oriental, junto con cambios en los vientos que confirman que la atmósfera ya responde al océano más cálido.
- La probabilidad de un evento "muy fuerte" (temperatura superior a 2 °C por sobre el promedio) alcanza el 63 % para el periodo noviembre–enero.
- Los tres episodios más fuertes previos ocurrieron en 1982-83, 1997-98 y 2015-16.
El efecto dominó
Las consecuencias varían por región, pero los patrones históricos permiten anticipar:
- Sequías en partes del Amazonas, Indonesia, Australia y el Sahel africano.
- Lluvias intensas en la costa oeste de Sudamérica, incluido Chile, donde el pico del fenómeno se espera entre agosto y octubre (primavera austral), con un aumento de precipitaciones y posible riesgo de deslizamientos.
- Menor actividad de huracanes en el Atlántico, pero mayor en el Pacífico.
- Temperaturas globales récord en 2027, ya que el calor oceánico se libera lentamente hacia la atmósfera.
Qué sigue
Los centros de monitoreo continuarán evaluando la evolución semanal del fenómeno. La intensidad final determinará la magnitud de los impactos regionales, y los gobiernos de los países más expuestos ya comienzan a ajustar sus planes de gestión hídrica y agrícola.