El panorama general
El ébola Bundibugyo se identificó por primera vez en 2007, pero los brotes más conocidos son del virus Zaire. El especialista en salud pública José Manuel Manríquez señala que no se saben bien sus efectos epidemiológicos en términos de transmisibilidad. La gravedad depende también de la capacidad de los sistemas de salud para tratar a los infectados.
La región afectada, en la provincia de Ituri, es un área de conflicto étnico y minería de oro con trabajadores migrantes. Esto la convierte en un caldo de cultivo ideal para el virus, según el corresponsal de The New York Times que visitó la zona.
Los números que importan
- Casos confirmados en RDC: 397 según África CDC, 381 según otras fuentes.
- Muertes confirmadas: 63 en RDC (cifras de África CDC), 64 según OMS.
- En Uganda: 19 casos y 2 muertes reportados al 5 de junio.
- Rastreo de contactos: solo el 45% de las personas en contacto directo con pacientes está siendo seguido. La OMS exige al menos 90% para controlar el brote.
Las cifras de casos sospechosos se redujeron porque los laboratorios descartaron pacientes con malaria u otras fiebres. La caída no significa que el brote sea menos peligroso, sino que los datos son más precisos.
Entre líneas
La desinformación es un obstáculo tan grave como el virus. En Mongbwalu, uno de los epicentros, circulan rumores de que los ataúdes o las antenas de los vehículos de ayuda propagan la enfermedad. A finales de mayo, una multitud incendió una carpa de Médicos Sin Fronteras en el hospital local.
“La comunidad no cree en esta enfermedad”, dijo John Tumujimbe, líder de un equipo de entierros seguros. En otra zona, un equipo de entierro fue atacado y debió abandonar un ataúd, lo que aumenta el riesgo de transmisión porque los rituales fúnebres implican contacto con fluidos.
Qué sigue
La OMS y el África CDC lanzaron un plan de emergencia de 518 millones de dólares para los próximos seis meses. Incluye coordinación, vigilancia, pruebas, prevención de infecciones y participación comunitaria. El director general de la OMS, Tedros Adhanom, afirmó que el objetivo es “detener el brote donde está” y preparar a los países vecinos.
Sin embargo, el especialista Manríquez advierte que los países por sí solos no pueden enfrentar estos problemas. La inseguridad, los desplazamientos y la falta de equipos básicos en las salas de ébola —como se reportó en Mongbwalu— hacen que la respuesta sea lenta. Construir confianza con las comunidades sigue siendo el mayor desafío.