El estado de las cosas
Türk visitó el sur de Líbano, donde Israel aún ocupa amplias zonas. Allí constató la destrucción de pueblos enteros al sur del río Litani.
- Viviendas, escuelas, centros de salud, redes de agua, infraestructura eléctrica, lugares de culto y tierras agrícolas han sido arrasados.
- Más de 135 trabajadores sanitarios y numerosos periodistas han muerto desde el inicio del conflicto el 2 de marzo.
- Al menos 1,2 millones de personas están desplazadas; muchas han sufrido dos o tres ciclos de desplazamiento.
Por qué importa
La declaración de Türk no es una acusación aislada. Grupos de derechos humanos ya habían señalado la demolición sistemática de casas y la muerte de civiles como posibles violaciones del derecho internacional. El alto comisionado calificó lo ocurrido como “destrucción total” de propiedades civiles.
“Estas demoliciones levantan enormes banderas sobre el cumplimiento del derecho internacional humanitario”, dijo Türk durante su visita.
Lo que dicen
Israel justifica sus ataques argumentando que apuntan a infraestructura de Hezbolá, grupo al que acusa de esconderse entre civiles. Las tropas israelíes aseguran haber encontrado almacenes de armas y túneles en el sur de Líbano.
Hezbolá, por su parte, rechaza las negociaciones directas con Israel y se niega a desarmarse, tal como exige el acuerdo marco alcanzado en junio.
Qué sigue
El 3 de agosto están previstas nuevas conversaciones entre funcionarios libaneses e israelíes en Roma para implementar el acuerdo de junio. Ese pacto contempla el despliegue del ejército libanés en el sur, la retirada israelí y el desarme de Hezbolá.
Türk también expresó preocupación por el fin del mandato de la misión de la ONU en Líbano (FINUL) este año. “¿Qué implicaciones tendrá esto para la protección de la población civil en el sur?”, preguntó, y pidió que esa protección sea prioritaria en cualquier configuración futura.