El dato clave
La eliminatoria tuvo dos momentos que generaron debate, ambos revisados por VAR con desenlaces opuestos.
- Gol del empate inglés: el portero noruego despejó y el balón golpeó un cable sobre la cancha, cambiando su trayectoria. El VAR no intervino y la FIFA argumentó que la tecnología "snicko" no detectó contacto con el cable.
- Gol anulado a Noruega: en la segunda parte, el equipo marcó de cabeza en un córner, pero el VAR detectó que Erling Haaland empujó a Elliot Anderson. El árbitro Turpin anuló el tanto tras revisar el monitor.
Lo que dicen
Alf Inge Haaland publicó en X: "¿En serio? Salvados por el árbitro. Espero que ganen el Mundial ahora. Pero siento que nos robaron hoy". En otro mensaje, dirigido al periodista Henry Winter, escribió: "Bien hecho Bellingham y el árbitro".
Roy Keane, desde el programa Stick to Football, respondió: "Si estás bebiendo, ves el partido de otra manera. Parece que siempre está bebiendo alcohol en los partidos".
Entre líneas
La pulla de Keane no es casual: recuerda que en 1997 Alf Inge se burló de él cuando cayó lesionado, y cuatro años después Keane se vengó con una entrada premeditada que le rompió la pierna y terminó su carrera. Al mencionar el alcohol, Keane desvía el foco de la polémica arbitral hacia la credibilidad personal del padre, minimizando sus quejas sobre el VAR.
Keane ha manifestado en el pasado que no se arrepintió de aquella entrada. Reabrir el tema ahora refuerza la imagen de una disputa que nunca cerró del todo.
Qué sigue
Inglaterra avanzó a semifinales, donde enfrentará al ganador del cruce entre Argentina y Portugal. La FIFA ya emitió un comunicado defendiendo la decisión sobre el cable, pero el clamor noruego y la intervención de figuras como Keane mantienen vivo el debate sobre los límites de la tecnología en el fútbol.