El panorama general
La visita de León XIV es la tercera de un pontífice a la Sagrada Familia, tras las de Juan Pablo II y Benedicto XVI. La ceremonia combinó una misa de 90 minutos con un espectáculo de luces, drones y fuegos artificiales que iluminó el cielo de Barcelona.
Entre líneas
Durante su homilía, el papa lanzó una crítica velada al gobierno de Donald Trump: “No podemos creer en Jesús y promover la guerra. No podemos creer en Jesús y matar a los inocentes”. También describió el templo como una obra maestra de “piedra, color y luz” y un “signo de unidad y armonía para toda España”.
Los números que importan
- 172,5 metros: altura de la Torre de Jesucristo, que queda intencionadamente por debajo de los 177 metros de la montaña de Montjuïc, por respeto religioso de Gaudí.
- 120.000 personas: asistentes en las calles alrededor de la basílica.
- 600 cantantes: coro que participó en la misa, con piezas gregorianas, litúrgicas y tradicionales catalanas.
- 18 torres: total que tiene ahora la Sagrada Familia; 12 están dedicadas a los apóstoles.
Lo que dicen
El papa bendijo la cruz de cerámica iluminada que corona la torre rociándola con agua bendita, mientras un coro infantil cantaba. “Esta cruz brilla de día reflejando la luz del sol, y brilla de noche iluminando la ciudad como un faro abierto al Mediterráneo”, afirmó en su homilía.
Lo que cambia
Con la finalización de esta torre, la Sagrada Familia ostenta el récord de iglesia más alta del mundo, superando a la Ulm Minster de Alemania. Sin embargo, el templo sigue sin estar terminado: faltan algunas torres y detalles ornamentales. El centenario de la muerte de Gaudí, que dedicó más de 40 años al proyecto, reaviva el debate sobre cuándo se completará finalmente la obra.