El estado de las cosas
El problema se detectó cuando el Papa ya había abordado el Airbus A320 de Iberia en el aeropuerto Tenerife Norte. El comandante informó que el motor no había arrancado, probablemente por viento de cola. Tras intentos fallidos de reparación, los pasajeros tuvieron que desembarcar.
El Rey Felipe VI, que se había despedido minutos antes en la pista, regresó al avión, conversó con el Papa y ambos descendieron juntos. El monarca ofreció su Falcon, que estaba disponible en el mismo aeropuerto.
Lo que dicen
- El Papa agradeció a la tripulación del Falcon: "Muchas gracias por habernos salvado", según publicó el Ejército del Aire.
- En un mensaje al Rey, León XIV también agradeció "la cálida acogida y la generosa hospitalidad" durante su visita a España.
Lo que sabemos (y lo que no)
- El Falcon tiene capacidad para unas 15 personas, por lo que solo viajaron los colaboradores más cercanos del Papa.
- El resto del séquito vaticano y unos 80 periodistas esperaron otro avión enviado por Iberia desde Madrid.
- El Rey permaneció en Tenerife a la espera de un segundo Falcon para volver a la capital.
No se sabe si el fallo técnico tuvo relación con las condiciones climáticas o con un problema mecánico previo. Iberia aseguró que el avión había pasado una revisión de mantenimiento.
En perspectiva
Este tipo de contratiempos no ocurría desde el pontificado de Juan Pablo II, recordaron periodistas veteranos. En 1986, una tormenta de nieve obligó a su avión a aterrizar en Nápoles; en 1988, el mal tiempo lo desvió a Sudáfrica. En ambos casos, el Papa también tuvo que cambiar de medio de transporte.