Por qué importa
La destitución de Sulyok es el primer gran pulso institucional entre el nuevo gobierno y los vestigios del sistema de Orbán. Magyar argumenta que recibió un mandato claro de los votantes para reemplazar a los "títeres políticos" de su predecesor, y que la Constitución de 2011 –redactada por Fidesz– consagraba el principio de que "el ganador se lo lleva todo".
El estado de las cosas
Sulyok tiene cinco días para firmar la enmienda que pone fin a su propio cargo. Si no lo hace, Magyar anunció que iniciará un proceso de destitución, lo que suspendería automáticamente al presidente. Otra opción es que Sulyok renuncie para evitar una crisis constitucional, como el nuevo gobierno le ha instado a hacer.
- Si firma: la enmienda entra en vigor y Sulyok deja el cargo al día siguiente.
- Si no firma: el Parlamento activa el juicio político, que lo suspende de inmediato.
- El Parlamento elegirá un nuevo presidente hasta que entre en vigor una nueva Constitución, o por un máximo de cinco años.
Las voces discordantes
Los diputados del partido de Orbán, Fidesz, boicotearon la votación y acusaron a Tisza de construir una "tiranía". Sostienen que la enmienda otorga al gobierno el poder arbitrario de despedir a cualquier funcionario público de forma inmediata.
Sin embargo, analistas señalan la ironía de que Fidesz critique una herramienta que ellos mismos diseñaron. "Se han topado con su propio concepto de poder", dijo Péter Rona, excandidato presidencial de la oposición, en declaraciones a la BBC.
Qué sigue
Magyar anunció que en otoño comenzará un proceso para redactar una nueva Constitución, con participación ciudadana. La enmienda actual es solo un paso inicial para reemplazar a los funcionarios que considera leales a Orbán en posiciones clave del Estado.