Por qué importa
La ley convertiría a España en una excepción en Europa al prohibir fumar en terrazas —solo Suiza tiene una restricción similar— y al tratar igual al tabaco tradicional y a los dispositivos electrónicos. Los sectores afectados sostienen que hay evidencia científica sobre la reducción de daños de los vapeadores, y que el Gobierno avanza sin esperar la revisión de las directivas comunitarias, lo que podría generar incoherencias normativas.
El estado de las cosas
El anteproyecto incluye estos cambios principales:
- Prohibición de fumar en terrazas de hostelería, playas, parques infantiles, instalaciones deportivas y paradas de transporte.
- Equiparación regulatoria entre cigarrillos tradicionales, vapeadores, bolsas de nicotina y shishas.
- Ampliación de espacios libres de humo en vehículos de trabajo y estaciones al aire libre.
La tramitación parlamentaria comienza sin el dictamen del Consejo de Estado, que la ley exige, y sin esperar la revisión de la normativa de la UE.
Lo que dicen
Las patronales han expresado su rechazo con estos argumentos:
- Hostelería de España afirma que las terrazas son espacios ventilados que garantizan la convivencia entre fumadores y no fumadores, y que la ley solo desplaza el consumo.
- La Mesa del Tabaco denuncia que el Gobierno no esperó a que la Comisión Europea concluya la revisión de las directivas, y que órganos como el Consejo Económico y Social y la CNMC ya advirtieron sobre la necesidad de coordinación.
- El sector teme que España se convierta en una “excepción en Europa” y que la ley sea vulnerable a un cambio de gobierno.
Por otro lado, la comunidad científica, médicos y pacientes respaldan la medida, y la vicepresidenta de Asturias, Gimena Llamedo, defendió que “la prioridad es la salud de las personas”.
Entre líneas
El conflicto revela una tensión entre la urgencia política de la ministra de Sanidad y la prudencia regulatoria que exigen los sectores afectados. Al no esperar el marco europeo, el Gobierno corre el riesgo de que la ley quede desfasada o requiera modificaciones sucesivas. Además, la oposición de la hostelería, un sector clave en la economía, puede influir en la tramitación parlamentaria, especialmente si se acerca un cambio de gobierno.
Qué sigue
La ley inicia ahora su recorrido en las Cortes, donde los diputados debatirán las medidas. Las patronales apelan a los parlamentarios para que reconsideren las restricciones, mientras que el Gobierno confía en que la tramitación se complete antes del final de la legislatura. El resultado dependerá de la capacidad de la ministra para mantener la cohesión política y de la presión de los sectores movilizados.