Los números que importan
- 2,7 millones de toneladas de cobre adicionales durante 21 años (unas 120.000 toneladas anuales extra).
- US$ 5.000 millones en valor incremental antes de impuestos, compartido entre ambas compañías.
- Inversión de capital mínima, porque aprovecha infraestructura ya existente.
- 75% del valor incremental lo captaría el Estado vía impuestos, royalty y dividendos, según el biministro Daniel Mas.
Lo que dice el acuerdo
Ambas empresas crearon dos sociedades paritarias: Agente Común SpA y OpCo SpA, que ejecutarán el plan. La integración operativa de los yacimientos vecinos permite explotar una de las adyacencias de cobre más importantes del mundo sin necesidad de construir nueva infraestructura desde cero.
Codelco y Anglo American mantienen la flexibilidad para desarrollar proyectos propios de forma independiente durante la vigencia del acuerdo.
Por qué importa
El pacto se gestó desde febrero de 2025, se firmó en septiembre de ese año y demoró 16 meses en obtener todas las aprobaciones regulatorias y de libre competencia. Ese proceso refleja la complejidad de coordinar a una estatal y una privada en un sector estratégico.
Para el gobierno de Kast, es una señal de certeza jurídica y de cooperación público-privada. Para Chile, representa ingresos fiscales millonarios sin grandes erogaciones, en un momento de alta demanda global de cobre para la transición energética.
Qué sigue
La implementación del plan conjunto está sujeta a la obtención de permisos ambientales, previstos a más tardar en 2030. Durante el período de “Preparación”, las empresas diseñarán el modelo operativo y evaluarán el impacto ambiental.
El CEO de Anglo American, Duncan Wanblad, destacó que el siguiente hito crítico es la obtención oportuna de esos permisos para empezar a generar el volumen adicional.
Entre líneas
El acuerdo no solo duplica la producción incremental de cobre sin nuevas minas, sino que también asegura que el Estado —a través de Codelco y los impuestos— se lleve la mayor parte del beneficio. Esto refuerza la narrativa oficial de que la alianza es más eficiente que explotar los yacimientos por separado. La contrapartida: depender de permisos ambientales que podrían tomar años, lo que introduce incertidumbre sobre el cronograma real.