El Plan Escudo, impulsado por el Ministerio del Interior, articula a la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas con labores permanentes de inteligencia conjunta. La estrategia también incluye seguimiento de rentas ilícitas y redes logísticas de las bandas criminales.
El despliegue busca anticipar atentados y capturar cabecillas en zonas urbanas, con énfasis en Lima Metropolitana y el Callao. Las acciones ya permitieron detener a un presunto responsable del asesinato de un cambista y a un supuesto sicario.