El estado de las cosas
Los tres sectores que componen el IPI evolucionaron de forma dispareja:
- Minería (IPMin): cayó 10,6% interanual. La minería metálica restó 11,228 puntos porcentuales por menor extracción de cobre, explicado por una alta base de comparación y baja ley del mineral. La minería no metálica subió 4,7% gracias al carbonato de litio.
- Manufactura (IPMan): bajó 7,2%. La elaboración de alimentos retrocedió 10,9% por menor producción de pescado, afectada por condiciones climáticas. También cayeron bebidas (-10,2%) y papel (-5,8%). Solo la fabricación de coque y petróleo subió 8,3%.
- Electricidad, gas y agua (IPEGA): subió 1,0%, impulsado por centrales solares que aumentaron la generación eléctrica 1,7%.
El comercio minorista creció 4,6% (liderado por ventas por internet), pero el índice general de actividad comercial se desaceleró a 1,6% interanual, la menor expansión desde mayo de 2024.
Entre líneas
La caída del IPI refleja factores coyunturales y estructurales. El cobre enfrenta una baja ley del mineral que reduce la producción incluso con precios favorables. En manufactura, la industria pesquera sufrió por condiciones climáticas adversas, y las bebidas ajustaron estrategias de producción.
El único sector en alza (electricidad) representa un peso menor dentro del índice y no logra compensar el debilitamiento de los otros dos.
Qué sigue
Los analistas proyectan que el Imacec de mayo se contraerá entre 1% y 1,5% respecto de abril. La serie de ocho meses de caída industrial sugiere que la desaceleración económica se consolida, aunque el repunte del litio y las energías renovables ofrecen focos de crecimiento aislados.