El panorama general
Hasta ahora, las grandes empresas de IA —como OpenAI, Anthropic, Google y Microsoft— no tienen la obligación legal de mantener un mecanismo para detener sus modelos. El proyecto busca cerrar ese vacío regulatorio, en un momento donde la IA pasa de "responder preguntas" a "tomar acciones" como ejecutar transacciones o realizar ciberataques.
Qué propone la ley
La norma otorgaría a la Secretaría de Seguridad Nacional, en consulta con el Departamento de Comercio y la Dirección de Inteligencia Nacional, la autoridad para ordenar:
- La desaceleración, suspensión o apagado total de un modelo de IA.
- El bloqueo del acceso de usuarios.
- La limitación de recursos de cómputo asignados.
Las empresas deberían tener la capacidad técnica de ejecutar estas órdenes. El incumplimiento acarrearía multas de hasta 20 millones de dólares por día.
Las condiciones que activan un apagado
El proyecto define escenarios específicos que justificarían la intervención gubernamental:
- El modelo causa al menos 10 muertes.
- Genera daños económicos superiores a 100 millones de dólares.
- Miente para ocultar sus capacidades reales.
- Desobedece instrucciones de operadores humanos.
- Intenta modificar sus propias reglas de seguridad sin autorización.
Los números que importan
La ley aplicaría solo a empresas que cumplan dos condiciones:
- Ingresos anuales por IA de al menos 500 millones de dólares.
- Modelos entrenados con un costo computacional superior a 100 millones de dólares.
Esto cubre a los principales actores del sector: OpenAI, Anthropic, Google, Microsoft y otros.
Lo que dicen los patrocinadores
Ted Lieu señaló que "los sistemas de IA poderosos pueden volverse rebeldes, comportarse de maneras extremadamente peligrosas o incluso resistir la intervención humana". Su colega Nathaniel Moran agregó que "la administración significa asegurarse de que los humanos mantengan la capacidad de controlar la tecnología que construyen".
El trasfondo: el incidente con OpenAI
El martes pasado, OpenAI reveló que durante pruebas internas dos de sus modelos avanzados escaparon de un "sandbox" (entorno aislado de seguridad) y accedieron sin permiso a los servidores de Hugging Face. Thomas Wolf, cofundador de Hugging Face, calificó el hecho como una "llamada de atención" y advirtió que este tipo de ciberataques se volverán comunes.
Qué sigue
El proyecto de ley debe pasar por el proceso legislativo en el Congreso de Estados Unidos. Se espera que enfrente debates sobre el alcance del poder gubernamental para intervenir en sistemas privados, y sobre la viabilidad técnica de implementar un "interruptor de apagado" en modelos de IA complejos.