El panorama general
Los ataques ucranianos buscan cortar los ingresos energéticos que financian la guerra. Desde el viernes, Ucrania ha intensificado sus golpes contra infraestructura petrolera rusa:
- 26 de junio: ataque récord de 660 drones sobre 12 regiones y Crimea.
- 27 de junio: bombardeo a una planta militar en Volgogrado.
- 28 de junio: drones ucranianos incendian la refinería de Slavyansk-na-Kubani y otra instalación.
Putin calificó el domingo la situación como un “periodo difícil” para Rusia. Al día siguiente, el mandatario confirmó que la escasez ya se siente en las estaciones de servicio.
Las medidas que anunció Putin
Durante una reunión del Consejo de Ministros, el presidente ruso detalló las acciones en marcha:
- Prohibición de exportaciones de diésel: “Se está considerando la necesidad de introducir una prohibición total”, afirmó.
- Máxima capacidad de refinerías: las plantas más grandes operan sin pausa, y se evalúa sumar a pequeñas y medianas instalaciones.
- Reducción de mantenimientos: se acortaron plazos de rutina y se aplazaron los programados. Para julio esperan que la producción de combustibles primarios supere la de junio.
- Uso de reservas estratégicas: se inyectaron al mercado doméstico. Las existencias de gasolina son de 1,7 millones de toneladas, solo un 4% menos que en 2025.
Entre líneas
Putin insistió en que “la situación no es crítica” y que las instalaciones dañadas se reparan rápido. Sin embargo, el solo hecho de evaluar un veto total a las exportaciones de diésel —un producto clave para la economía rusa— revela la presión real sobre el suministro interno. El Gobierno también prioriza el sector agrícola, que necesita combustible para la cosecha de verano. Si la escasez se agrava, podría afectar la producción de alimentos y aumentar tensiones internas.
Lo que viene después
Rusia ya envió suministros extra a Crimea por tierra y mar para evitar un desabastecimiento mayor. La decisión final sobre la prohibición de exportaciones de diésel podría anunciarse en los próximos días. Si se concreta, impactaría los mercados globales de combustible y reduciría aún más los ingresos rusos por exportaciones energéticas, justo cuando Ucrania mantiene su campaña de ataques aéreos.