El panorama general
La UE activó el primer marco regulatorio integral del mundo para inteligencia artificial, aprobado en 2024. Con estas reglas de transparencia, la Comisión Europea asume el control directo sobre los modelos de IA y envía una señal a las empresas tecnológicas globales sobre los límites que impondrá.
Lo que dicen las reglas
Las obligaciones aplican tanto a proveedores (quienes desarrollan y venden IA) como a distribuidores (plataformas y servicios que la usan). Los requisitos principales son:
- Etiquetar imágenes, videos, audios y textos generados o alterados por IA con marcas legibles, como iconos o avisos
- Notificar a los usuarios cuando interactúan con un chatbot, agente virtual o avatar, no con un humano
- Incorporar marcas de agua digitales o metadatos que permitan detectar el origen artificial de los archivos
- Identificar los deepfakes y marcar los textos de interés público que no pasaron por revisión humana
- Avisar cuando se usen herramientas de reconocimiento de emociones o categorización biométrica
Los modelos de IA que ya están en el mercado tienen plazo hasta el 2 de diciembre para adaptarse.
Las sanciones
La Oficina de IA de la Comisión Europea puede realizar evaluaciones e inspecciones a los grandes modelos, incluso antes de su comercialización. Las multas alcanzan hasta 15 millones de euros o el 3% de los ingresos anuales globales de la empresa infractora. Para infracciones más graves, como actividades prohibidas, la sanción puede llegar al 7% de la facturación mundial o 35 millones de euros.
Lo que viene después
Bruselas aplazó algunos requisitos más complejos, como los sistemas de alto riesgo. Expertos señalan que el desafío será equilibrar la innovación tecnológica con una regulación que reduzca los riesgos sin frenar la competitividad europea.