Por qué importa
El plan llega después de meses de disputas internas en el gobierno laborista sobre cuánto dinero destinar a las fuerzas armadas. Dos ministros de Defensa renunciaron este mes —incluido John Healey el 11 de junio— alegando que el presupuesto era insuficiente para enfrentar las amenazas actuales.
- Healey acusó al gobierno de no estar dispuesto a gastar lo necesario, y advirtió que Rusia podría atacar a un país miembro de la OTAN para 2030.
- El nuevo ministro de Defensa, Dan Jarvis, logró arrancar al Tesoro 14.500 millones de libras adicionales, una cifra aún lejos de los 28.000 millones que los funcionarios consideraban necesarios.
Los números que importan
- El presupuesto total de defensa subirá a casi 300.000 millones de libras en cuatro años, un aumento de 15.000 millones respecto al plan anterior.
- Más de 5.000 millones de libras se destinarán a drones y sistemas autónomos, incluyendo aviones de combate sin piloto y submarinos no tripulados.
- El gobierno promete llegar al 3,5% del PIB en defensa para 2035, pero las proyecciones actuales apenas alcanzan el 2,68% en 2030.
Entre líneas
La renuncia de Healey expuso una fractura interna: mientras Starmer afirma que la seguridad nacional es "seguridad económica", sus propios ministros de Defensa consideran que el esfuerzo es insuficiente. La cifra final —15.000 millones extra— es un compromiso que no satisface ni a los halcones ni a los que priorizan el gasto social. Además, el plan se financia reasignando partidas de otros ministerios, lo que podría generar roces adicionales.
Qué sigue
Starmer dejará el cargo en semanas, y el nuevo líder laborista —o un posible gobierno conservador— heredará este plan. La OTAN vigila de cerca si el Reino Unido cumple con los objetivos de gasto, mientras la guerra en Ucrania y la postura errática de Washington mantienen la presión sobre Europa para asumir más responsabilidad en su propia defensa.