El panorama general
El DIP refleja la presión de la OTAN y de Estados Unidos para que los aliados aumenten su gasto militar, pero también las limitaciones fiscales del Reino Unido. El país no alcanzará el 3% del PIB en defensa para 2030 —se quedará en 2,7%—, aunque promete llegar a esa meta en la siguiente legislatura.
Starmer advirtió a su sucesor, el laborista Andy Burnham, que no recurra al endeudamiento para financiar defensa. "Los bonos de defensa son solo deuda con otro nombre", dijo, señalando que cada 10 libras de gasto público, una ya se destina a pagar intereses.
Entre líneas
La filosofía del plan es explícita: imitar el modelo de Ucrania e Irán, que han usado drones e inteligencia artificial de forma eficaz y a bajo costo. El gobierno británico reconoce que no puede permitirse un rearme tradicional y convierte esa necesidad en estrategia.
- Más de 63.000 millones de libras se destinarán a proyectos nucleares (submarinos Dreadnought y AUKUS).
- Más de 8.000 millones irán al caza furtivo GCAP para la RAF.
- Más de 5.000 millones se asignarán a drones.
- Se adquirirá un escuadrón de 12 cazas F-35A, capaces de portar bombas nucleares.
Lo que cambia
El plan retira los misiles Storm Shadow —usados en Ucrania— y retrasa mejoras en viviendas militares para liberar fondos. También recorta inversiones en carreteras y energía. El Ministerio de Defensa calificó de "inusual" que el Tesoro señale a defensa como prioridad número uno para la próxima revisión de gasto.
Lo que viene después
Con Starmer a punto de salir, el DIP no tiene garantía de continuidad. Burnham, favorito a sucederlo, podría reabrir el debate sobre el endeudamiento. La cumbre de la OTAN, prevista en los próximos días, será la primera prueba de si el plan satisface las exigencias de los aliados.