Lo que dicen
El gobierno británico se pronunció a través de varias voces oficiales:
- Portavoz de Keir Starmer: "Puede que el Mundial no sea nuestro, pero las islas Malvinas sin duda lo son". Respaldó una investigación de la FIFA y dijo que Starmer desea "mucha suerte a España" en la final.
- Ministro Peter Kyle: calificó el gesto de "totalmente inapropiado" y recordó que separar la política del fútbol es un principio del Mundial.
- Ed Davey (liberal demócrata): pidió excluir a los jugadores argentinos de la final.
- Nile Gardiner (exasesor de Margaret Thatcher): sugirió quitar las visas de trabajo a los futbolistas argentinos que juegan en la Premier League.
Entre líneas
El pedido británico se apoya en el reglamento de la FIFA, que prohíbe mensajes políticos durante los partidos. Argentina ya fue multada en 2014 por exhibir una pancarta similar en un amistoso contra Eslovenia.
El presidente Javier Milei respaldó a los jugadores pero pidió no mezclar el deporte con la política. La vicepresidenta Victoria Villarruel, en cambio, celebró el gesto públicamente.
Qué sigue
La FIFA decidirá si abre una investigación. Las sanciones posibles van desde multas económicas hasta advertencias, aunque algunos políticos británicos presionan por medidas más severas.
La final del domingo entre Argentina y España en Nueva Jersey queda opacada por esta controversia, que muestra cómo la guerra de 1982 sigue vigente en el imaginario de ambos países.