Cómo llegamos aquí
El detonante fue el Plan de Inversión en Defensa (DIP por sus siglas en inglés), un documento que define el gasto militar británico para la próxima década. El plan debía publicarse en otoño de 2025, pero sufrió retrasos por disputas entre el Ministerio de Defensa y el Tesoro.
Healey recibió la versión final del plan el lunes de esta semana. Según su carta de renuncia, el documento proponía aumentar el gasto en defensa de 2.6% del PIB en 2027 a solo 2.68% en 2030, muy por debajo del 3% que él consideraba necesario.
Lo que dicen
- Healey afirmó que Starmer fue "incapaz" y el Tesoro "no estuvo dispuesto" a comprometer los recursos necesarios. Dijo que sin un plan adecuado, se vería forzado a tomar decisiones que "reducirían la preparación de las fuerzas y aumentarían el riesgo para el personal".
- Starmer rechazó las críticas y defendió su plan. Dijo que el aumento del gasto será "sostenible" y que ya ha tomado decisiones difíciles, como recortar la ayuda internacional para financiar defensa.
- Dan Jarvis, el nuevo ministro de Defensa y exsoldado, aseguró que está "absolutamente decidido" a conseguir el financiamiento que las fuerzas armadas necesitan.
- Andy Burnham, alcalde del Gran Mánchester y posible candidato a liderar el partido, propuso recortar el gasto en bienestar social para aumentar el presupuesto de defensa.
El estado de las cosas
Healey no renunció solo. Horas después, Al Carns, ministro de las Fuerzas Armadas, también dimitió. En su carta, Carns dijo que no podía "en conciencia" defender un nivel de inversión que sabía "insuficiente para la tarea".
Estas renuncias se suman a la salida de Wes Streeting, exministro de Salud, quien dejó el gobierno en mayo. En total, 21 personas designadas por Starmer han dejado el gobierno desde las elecciones de julio de 2024.
El panorama general
La crisis de defensa ocurre en un contexto de presión externa. Funcionarios de la administración Trump instaron a Starmer a aumentar la capacidad militar británica con "urgencia, escala y determinación". La OTAN ha elevado sus objetivos de gasto para sus miembros, y los jefes militares británicos advierten que las fuerzas armadas no están preparadas para una guerra.
La renuncia de Healey es especialmente dañina para Starmer porque provenía de un aliado leal. Healey fue ministro en la sombra de Defensa desde que Starmer asumió el liderazgo laborista y mantuvo el cargo al ganar las elecciones.
Qué sigue
Starmer dijo que no renunciará y que luchará contra cualquier desafío a su liderazgo. Admitió que necesita "darle la vuelta a la situación", pero advirtió que cualquier sucesor enfrentaría "los mismos vientos en contra" económicos y geopolíticos.
El foco inmediato está en la elección parcial de Makerfield, que se realizará la próxima semana. Andy Burnham busca ganar ese escaño para regresar al Parlamento y potencialmente lanzar una candidatura para reemplazar a Starmer al frente del Partido Laborista.