Las reservas del BCRA superan los US$50.000 millones y marcan un récord desde 2019
La NaciónPor qué importa
Superar ese nivel de reservas significa un respiro para la economía argentina, que arrastra una larga historia de crisis cambiarias. El dato refuerza la estrategia oficial de acumular dólares, pero su sostenibilidad depende de factores externos como el precio del oro y la estabilidad del tipo de cambio.
Los números de la semana muestran la moderación en las intervenciones del BCRA:
- Lunes: compra de US$18 millones.
- Martes: compra de US$28 millones.
- Miércoles: compra de US$8 millones (la más baja del año).
Frente a un promedio de US$102 millones diarios en julio, el organismo optó por no forzar la demanda de divisas.
El panorama general
La última vez que las reservas superaron los US$50.000 millones fue el 13 de septiembre de 2019, hace casi siete años. Desde el inicio de la cuarta etapa del programa monetario, el BCRA solo tuvo dos días sin compras (2 de enero y 28 de julio). El flujo de dólares del primer semestre se apoyó en las exportaciones de los sectores agropecuario, energético y minero, y en emisiones de deuda externa.
Entre líneas
La suba de hoy no provino de la actividad compradora del BCRA, sino del repunte del oro, uno de los activos que componen las reservas. Eso revela un intento deliberado de no agregar presión alcista sobre el dólar, que cerró en $1.520 en el minorista y se mantuvo estable en $1.496 en el mayorista. El Gobierno busca sostener ese techo, pese a que insiste en que el tipo de cambio flota libremente.
Qué sigue
Los analistas privados coinciden en que el ritmo de acumulación de reservas dependerá de la estabilidad del tipo de cambio. Por ahora, el mercado da señales mixtas: mientras los activos argentinos cayeron hoy (el Merval perdió 1% y el riesgo país subió a 428 puntos básicos), la renovación del swap chino otorga un colchón adicional de liquidez. La atención estará en si el BCRA puede mantener este nivel sin necesidad de intervenir.
La imagen completa
El hito de los US$50.000 millones no es un fin, sino un punto de referencia. La gestión actual logró acumular reservas en un contexto de déficit fiscal y deuda, pero la fragilidad cambiaria sigue latente. La próxima prueba será la evolución del oro y la demanda de dólares en los próximos meses, que definirán si este récord es sostenible o solo un espejismo.

