El panorama general
Ese sábado, los reyes combinaron el apoyo a dos selecciones en un mismo día:
- Mediodía en Houston: Presenciaron la victoria de Países Bajos sobre Suecia (5-1) junto a la princesa Ariane.
- Tarde en Kansas City: Se trasladaron al estadio de Curazao, donde el arquero Eloy Room detuvo 15 disparos y logró el histórico 0-0.
El rey Willem-Alexander declaró a RTL-TV: “Es un Mundial extraespecial porque tenemos tanto a Países Bajos como a Curazao. Es una gran oportunidad para animar a los dos equipos”.
Entre líneas
La visita al vestuario rompió el protocolo real. Los jugadores compartieron un video donde los monarcas bailan al ritmo de música animada, reflejando una relación que va más allá de lo institucional. Casi toda la plantilla de Curazao nació en Países Bajos, lo que estrecha aún más ese lazo.
La reina Máxima —de origen argentino— podría sumar un tercer equipo si asiste al partido de Argentina ante Austria el lunes en Arlington, Texas.
El trasfondo
Curazao es el país más pequeño (158.000 habitantes) en clasificarse a un Mundial masculino. Formalmente es un país constituyente del Reino de los Países Bajos desde 2010, con autonomía en asuntos internos pero bajo la Corona neerlandesa en relaciones exteriores y defensa.
Esa herencia colonial incluye un pasado esclavista que el rey Willem-Alexander reconoció formalmente en 2023, cuando pidió disculpas por el papel de Países Bajos en la trata transatlántica. La celebración del sábado ocurrió en ese contexto de vínculos complejos, pero también de orgullo deportivo compartido.
La imagen completa
Curazao suma su primer punto en un Mundial después de haber marcado su primer gol en la fecha inicial. Ahora deberá enfrentar a su próximo rival —aún por definir en el calendario del Grupo E— con la moral alta y el respaldo de una realeza que coreó sus cánticos desde dentro del vestuario.