El panorama general
Rusia ha endurecido el control sobre internet desde la invasión a Ucrania en 2022. Ha bloqueado plataformas como Facebook, Instagram y X, y ha ralentizado YouTube. Telegram es uno de los pocos servicios de mensajería que aún opera en el país, pero las autoridades han impuesto multas y restricciones progresivas desde agosto de 2025.
El FSB vincula a Durov con un bot de citas llamado Leo Match (Dayvinchik), prohibido en Rusia. Según el organismo, agentes ucranianos se hacían pasar por mujeres jóvenes para contactar rusos, obtener información y luego chantajearlos para que cometieran ataques.
Lo que dicen
- El FSB afirma que 46 ciudadanos rusos de entre 12 y 22 años fueron detenidos desde julio de 2025 por agredir a fuerzas de seguridad y atacar infraestructuras, todos contactados mediante ese bot.
- Durov no ha hecho declaraciones. La cuenta oficial de Telegram en X publicó una foto suya haciendo un gesto obsceno (el dedo medio), una respuesta que ya usó en 2011.
- En febrero, Durov calificó la investigación como "un triste espectáculo de un Estado que teme a su propio pueblo" y acusó al Kremlin de inventar pretextos para restringir Telegram.
El dato clave
La orden de búsqueda internacional no implica automáticamente que Interpol haya emitido una notificación roja. Durov tiene nacionalidad francesa y emiratí, y reside en Dubái. Francia ya le impuso una fianza de cinco millones de euros y le prohibió salir del país sin autorización, aunque luego obtuvo permisos para viajar a Georgia y Dubái.
Qué sigue
El FSB no especificó qué países ejecutarían la orden. Si Durov es llevado a juicio en Rusia, podría enfrentar cadena perpetua por el delito de complicidad en terrorismo. Por ahora, su paradero no ha sido confirmado públicamente, aunque se sabe que está en Francia.
La imagen completa
Esta acusación es parte de una ofensiva más amplia del Kremlin contra las plataformas digitales que no se alinean con su control. Telegram sigue siendo un canal clave tanto para la oposición como para el propio gobierno ruso. La figura de Durov, que abandonó Rusia en 2014 tras negarse a entregar datos de usuarios ucranianos, se ha convertido en un símbolo de la tensión entre la libertad en internet y los intereses estatales.